Chile aprueba ley de desalinización para enfrentar escasez hídrica en minería
Chile dio un paso clave en su política hídrica al aprobar una nueva ley orientada a promover el desarrollo de plantas desalinizadoras, en respuesta a la creciente escasez de agua que afecta especialmente a las regiones mineras del norte del país. La normativa busca establecer un marco regulatorio más claro para la construcción, operación y uso compartido de estas infraestructuras, facilitando la inversión privada y mejorando la coordinación entre distintos sectores productivos.
La iniciativa surge en un contexto de crisis hídrica prolongada, marcada por más de una década de sequía estructural que ha reducido significativamente la disponibilidad de recursos hídricos continentales. Esta situación ha impactado tanto a comunidades como a sectores económicos clave, particularmente la minería, que depende intensivamente del agua para sus procesos productivos.
En respuesta, la industria minera ha acelerado su transición hacia el uso de agua de mar. En la actualidad, una proporción creciente del consumo hídrico del sector proviene de fuentes marinas, ya sea a través de desalinización o uso directo de agua salada. Proyecciones oficiales indican que esta tendencia continuará en aumento en los próximos años, convirtiéndose en un componente central para garantizar la continuidad de la producción de cobre y otros minerales estratégicos.
La nueva ley también busca fomentar el uso multipropósito de las plantas desalinizadoras, permitiendo que el agua producida pueda abastecer no solo a operaciones mineras, sino también a comunidades, agricultura e industria. Este enfoque apunta a maximizar el impacto de la infraestructura y reducir la presión sobre acuíferos y ríos, que han sido sobreexplotados en varias zonas del país.
Sin embargo, el desarrollo de desalinizadoras también enfrenta desafíos importantes, incluyendo altos costos de inversión, consumo energético elevado y posibles impactos ambientales en ecosistemas marinos. A pesar de esto, el consenso entre autoridades y la industria es que la desalinización será una solución clave para compatibilizar el crecimiento de la minería con la sostenibilidad hídrica en Chile, en un escenario donde el cambio climático seguirá presionando la disponibilidad de agua en el largo plazo.


