Wood Mackenzie proyecta un salto histórico en la producción peruana para liderar la transición energética
La consultora global Wood Mackenzie ha puesto a Perú en el epicentro del mercado de metales al proyectar que la producción nacional de cobre alcanzará un hito de 4.3 millones de toneladas hacia 2040. En este inicio de 2026, la industria minera peruana acelera motores para cerrar la brecha de oferta global, impulsada por una demanda inelástica que no solo proviene de la electromovilidad, sino también de la explosión de centros de datos y la inteligencia artificial. La información es tendencia porque confirma que el país está ante su «ventana de oportunidad» definitiva para consolidarse como el proveedor estratégico más confiable de Occidente frente a la hegemonía de procesamiento china.
Lo que hoy impacta a los inversores es la advertencia de Wood Mackenzie sobre la «certeza operativa» como el nuevo estándar de éxito. Ya no basta con tener el yacimiento; el mercado global exige trazabilidad hídrica, energía verde y una gestión de conflictos sociales impecable para que el capital no se vuelva cauteloso. Con un déficit proyectado de 10 millones de toneladas de cobre para la próxima década, los proyectos peruanos de clase mundial están bajo una presión sin precedentes para agilizar sus etapas de construcción. Este 2026 marca el inicio de un «superciclo» donde el cobre peruano se convierte en el «petróleo del futuro», esencial para sostener la infraestructura digital del planeta.
El impacto de este crecimiento será transformador para la economía andina, proyectando un incremento masivo en las exportaciones y la recaudación fiscal si se logra destrabar la cartera de proyectos pendientes. Wood Mackenzie enfatiza que el desarrollo económico de India y el Sudeste Asiático, sumado al gasto en defensa europeo, mantendrá los precios en niveles históricamente elevados durante todo el año. En este escenario, Perú tiene la misión crítica de transformar su riqueza mineral en desarrollo tangible, demostrando que la minería técnica de alta eficiencia es la única vía para garantizar la seguridad energética global mientras se protege el entorno social y ambiental.

