Perú y Chile están a la vanguardia de la minería sostenible en la región con nuevas normativas de economía circular. A través de leyes específicas de gestión de residuos y cierre de minas, ambos países buscan reducir su impacto ambiental y promover la reutilización de recursos en la industria.
La economía circular se está consolidando como un pilar en la minería sostenible, y tanto Perú como Chile están liderando el camino en la región. En Perú, el marco legal se ha fortalecido con normativas como la Ley de Cierre de Minas, que ahora exige que los directores y accionistas asuman la responsabilidad de los planes de cierre progresivo, evitando así el abandono de las operaciones. Además, la reciente modificación al Reglamento de Cierre de Minas establece medidas progresivas para los componentes críticos, y una nueva ley incentiva la remediación de pasivos ambientales sin dueño, permitiendo a las empresas mineras deducir estos costos de sus obligaciones, lo que fomenta la recuperación de áreas degradadas.
Por su parte, Chile ha implementado una robusta Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Esta legislación obliga a las empresas a financiar la gestión de los residuos de los productos que comercializan, incluyendo siete categorías clave. En el caso específico de la minería, se han establecido metas ambiciosas, especialmente para los neumáticos de gran tamaño, que se usan en los camiones mineros. La ley chilena exige que, para 2030, el 100% de los neumáticos de la actividad minera sean reciclados, un desafío monumental que posiciona a Chile como un referente global en el manejo de este tipo de residuos.
Estos avances regulatorios en ambos países demuestran que es posible combinar la producción minera con una gestión ambiental responsable. Las iniciativas de economía circular no solo buscan reducir la contaminación y el impacto en los ecosistemas, sino que también crean nuevas oportunidades de negocio, como la reutilización y el reaprovechamiento de los residuos. Al implementar estas normativas, Perú y Chile envían un claro mensaje al mundo: la minería del futuro será circular, eficiente y, sobre todo, sostenible.