Pedro Gamio advierte sobre el colapso financiero y la urgencia de una reestructuración radical
El futuro de Petroperú se encuentra en una encrucijada crítica que mantiene en vilo a la economía nacional. Pedro Gamio, exviceministro de Energía, ha lanzado una advertencia contundente que ya es tendencia en los círculos financieros: la petrolera estatal atraviesa una crisis de liquidez y gobernanza tan profunda que su viabilidad depende de decisiones políticas inmediatas y drásticas. Con una deuda que asfixia sus operaciones, la empresa enfrenta el desafío de demostrar que puede ser eficiente en un mercado altamente competitivo, o sucumbir ante un modelo de gestión que muchos expertos consideran agotado.
El impacto de este análisis radica en la propuesta de una reestructuración profunda que incluya la participación de capital privado y una gobernanza técnica alejada de los ciclos políticos. Gamio sostiene que Petroperú no puede seguir siendo un barril sin fondo para los recursos del Estado, especialmente cuando el país necesita inversión urgente en infraestructura social. La modernización de la Refinería de Talara, aunque es un activo estratégico, ha generado una presión financiera sin precedentes que obliga a la empresa a maximizar su eficiencia operativa para evitar un quiebre que afectaría el suministro energético de todo el Perú.
Esta noticia ha generado una ola de debate sobre el rol de las empresas estratégicas en el 2026. La tendencia apunta hacia un modelo de transparencia total y meritocracia, donde la petrolera sea capaz de competir sin depender de rescates financieros continuos. El mensaje de Gamio es claro: el tiempo se agota y la única forma de salvar a Petroperú es transformándola en una entidad moderna, ágil y rentable. El desenlace de esta crisis no solo definirá el destino de la petrolera, sino que marcará un precedente sobre cómo el Estado peruano gestionará sus activos más valiosos en la próxima década.


