El Congreso remite autógrafa que redefine el futuro de la formalización minera en Perú
El Congreso de la República ha generado una noticia de alto impacto al remitir la autógrafa de ley que establece nuevas condiciones para el Registro Integral de Formalización Minera (REINFO), una medida que marca una tendencia de «tolerancia cero» frente al estancamiento de la formalidad. Esta decisión legislativa busca poner un candado definitivo a las prórrogas automáticas que, según diversos sectores, han sido utilizadas por la minería ilegal para operar bajo un manto de impunidad. Con este movimiento, el Estado peruano intenta recuperar el control territorial y asegurar que solo aquellos mineros con una voluntad real de cumplimiento ambiental y técnico permanezcan en el sistema, desafiando el statu quo que ha imperado durante la última década.
El motor de esta reforma es la presión ciudadana y gremial por separar la pequeña minería responsable de las organizaciones criminales que devastan ecosistemas. La tendencia actual muestra que la autógrafa exige hitos de cumplimiento mucho más estrictos y plazos perentorios, lo que representa un avance impactante para la seguridad jurídica del sector formal. Al depurar el padrón de mineros en proceso de formalización, el Ejecutivo tendrá una herramienta más clara para ejecutar acciones de interdicción contra la minería ilegal pura, permitiendo que la riqueza mineral del país deje de ser un combustible para la violencia y se convierta en un activo gestionado bajo estándares de transparencia y legalidad.
Sin embargo, el desafío a futuro reside en la capacidad del Ministerio de Energía y Minas para acompañar técnicamente a quienes sí desean formalizarse antes de que expire el nuevo plazo. La tendencia indica que el éxito de esta ley dependerá de una implementación coordinada entre el Congreso y el Ejecutivo para evitar un estallido social en las regiones con alta densidad de pequeña minería. Al firmar esta autógrafa, el Perú se encamina hacia una transición minera más ordenada, donde la formalidad ya no sea una meta inalcanzable, sino un requisito no negociable para operar, marcando el inicio de una era de mayor responsabilidad y ordenamiento en el subsuelo nacional.


