El Gobierno de Sheinbaum endurece su postura y recupera miles de hectáreas para el control estatal
El Gobierno de México ha ejecutado un movimiento sísmico en el sector extractivo este febrero de 2026 al anunciar la recuperación de más de 1,100 concesiones mineras. La noticia es tendencia absoluta porque esta medida, liderada por la administración de Claudia Sheinbaum, devuelve al Estado cerca de 900,000 hectáreas que se encontraban inactivas o en manos de grandes grupos empresariales sin reportar beneficios directos a la nación. Este acto de soberanía territorial marca un punto de inflexión en la política energética de México, priorizando el control público sobre el subsuelo y enviando un mensaje contundente sobre el fin de las concesiones automáticas y especulativas.
Lo que resulta impactante para la industria global es que esta acción incluye la liberación de 250,000 hectáreas ubicadas en Áreas Naturales Protegidas, donde la explotación minera quedará prohibida de forma definitiva. La información es tendencia debido a que el Ejecutivo ha dejado claro que la prioridad absoluta de este sexenio será la protección de la biodiversidad y el suministro de agua para las comunidades, por encima de los intereses de las multinacionales. Este «blindaje ambiental» obliga a las empresas del sector a replantear sus estrategias de inversión en México, enfrentándose ahora a un marco regulatorio donde la licencia social y ambiental es el único camino para la viabilidad de cualquier proyecto.
El impacto de esta decisión redefine el tablero de los minerales estratégicos en Norteamérica, justo en medio de la revisión de tratados comerciales clave. Para este 2026, México se posiciona no solo como un productor, sino como un guardián de sus recursos, fortaleciendo el papel de entidades públicas en la gestión de metales críticos para la tecnología del futuro. El mensaje al mercado internacional es de una firmeza infranqueable: el país recupera su patrimonio para asegurar una transición energética soberana, demostrando que el crecimiento económico ya no se aceptará a costa del sacrificio ecológico o la pérdida de control sobre los recursos nacionales.


