El precio rompe los US$ 13.000 mientras el mundo se enfrenta al mayor déficit en décadas
El mercado global de metales ha entrado en una fase de ebullición sin precedentes este enero de 2026, con el precio del cobre superando la barrera histórica de los US$ 13.000 por tonelada. Este rally alcista, que ya acumula una ganancia del 6,6% en lo que va del mes, está impulsado por una «tormenta perfecta»: la demanda explosiva de la inteligencia artificial y la transición energética chocando frontalmente con una oferta minera agotada. Instituciones como Morgan Stanley advierten que 2026 será el año del mayor déficit de cobre en más de dos décadas, transformando al metal rojo en el activo más estratégico y codiciado de la geopolítica industrial moderna.
La situación es impactante debido a la fragilidad de la cadena de suministro, donde gigantes como Antamina en Perú y Escondida en Chile luchan por mantener sus ritmos operativos frente a huelgas, menores leyes de mineral y trabas burocráticas. En este escenario, la reconfiguración logística es la nueva tendencia: Estados Unidos ha comenzado a atraer flujos masivos de cobre para asegurar su soberanía tecnológica, mientras que en China, el mayor consumidor mundial, la prima de importación cae ante precios que muchos sectores ya consideran prohibitivos. Este desequilibrio estructural sugiere que el récord actual no es un pico pasajero, sino la nueva base de un superciclo minero.
El impacto de esta crisis de suministro redefine el mapa del poder económico en Sudamérica, posicionando a los Andes como el «búnker» de la resistencia energética global. Con inventarios en la Bolsa de Metales de Londres en niveles críticos y una demanda que se proyecta crecerá en 9 millones de toneladas adicionales para la transición verde, el cobre se ha convertido en el nuevo termómetro de la economía mundial. Para 2026, la consigna es clara: quien controle el flujo del metal rojo, controlará la velocidad del progreso tecnológico, obligando a gobiernos y mineras a acelerar inversiones en una carrera contra el tiempo para evitar un apagón industrial global.


