Codelco y Rio Tinto sellan su alianza tras el cierre de la consulta indígena en Atacama
El proyecto de litio en el Salar de Maricunga ha cruzado su umbral más crítico en este inicio de 2026, tras concluir formalmente el proceso de consulta indígena liderado por el Ministerio de Minería. La noticia es tendencia absoluta porque este hito desbloquea la entrada operativa de Rio Tinto como socio estratégico de Codelco, aportando un capital inicial de US$ 350 millones. Con la firma de 11 acuerdos con las comunidades Colla de la región de Atacama, el Estado chileno garantiza que la explotación del segundo salar más importante del país se realice bajo un marco de legitimidad social, despejando el camino para que la estatal cuprífera ejecute sus primeros sondajes de producción este mismo año.
Lo que resulta impactante para el sector es el salto tecnológico que define a esta nueva etapa: Codelco ha confirmado que Maricunga será el centro de pruebas para seis proveedores líderes de Extracción Directa de Litio (DLE). Esta tecnología es tendencia porque promete una recuperación de mineral superior al 90% minimizando el consumo de agua, una respuesta directa a las exigencias ambientales de las comunidades locales. A pesar de los cuestionamientos de algunos grupos excluidos, el Gobierno ha ratificado que el proceso cumple con los estándares del Convenio 169 de la OIT, permitiendo que la «nueva minería» del litio sea técnica, social y ambientalmente sostenible desde su fase de construcción.
El impacto de estos avances posiciona a Chile como el líder indiscutible en la oferta de «litio responsable» para la transición energética global de 2026. Con un nuevo directorio conjunto ya en formación y el Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL) a punto de ser ratificado por Contraloría, Codelco deja de ser solo un gigante del cobre para convertirse en una potencia polimetálica. Este proyecto no solo promete beneficios económicos masivos para la región de Atacama a través de regalías y aportes municipales, sino que establece el estándar de oro sobre cómo las empresas estatales deben negociar la soberanía de sus recursos naturales con los pueblos originarios en pleno siglo XXI.


