La gigante chilena coloca US$ 2.000 millones en bonos para salvar sus proyectos estructurales
Codelco, el mayor productor de cobre del mundo, ha protagonizado un retorno triunfal a los mercados financieros internacionales este enero de 2026, captando US$ 2.000 millones mediante una emisión de bonos que atrajo una demanda récord de US$ 7.500 millones. Esta operación es tendencia global porque ocurre en un momento de «máximos históricos» para el precio del cobre, que ha superado la barrera de los US$ 13.000 por tonelada. La gigante estatal chilena busca con esta liquidez refinanciar vencimientos críticos y, sobre todo, inyectar capital en sus ambiciosos proyectos estructurales, los cuales son vitales para revertir la caída de producción más severa de sus últimas dos décadas.
La información es impactante debido a la magnitud del desafío financiero: la deuda de Codelco ya bordea los US$ 24.000 millones, un nivel que mantiene a las agencias de calificación en alerta máxima. A pesar de los retrasos operativos y los sobrecostos en minas emblemáticas como El Teniente y Chuquicamata Subterránea, los inversores de Wall Street han dado un voto de confianza masivo a la compañía. Esta inyección de capital permitirá a la estatal mantener un ritmo de inversión cercano a los US$ 5.000 millones anuales para 2026, apostando todo a la modernización de sus yacimientos para alcanzar la meta de 1,34 millones de toneladas de cobre este año.
El impacto de esta movida redefine la geopolítica de los metales para el cierre de la década. Con el control del litio también bajo su paraguas tras la política nacional de Chile, Codelco se posiciona no solo como un minero, sino como un pilar estratégico de la transición energética mundial. Los analistas coinciden en que este 2026 es el año del «valle productivo» final; si los bonos logran financiar la culminación de los proyectos estructurales, Codelco podría estabilizar su producción en 1,7 millones de toneladas hacia 2030. La recuperación de la gigante chilena es la pieza que falta para aliviar la escasez global de cobre y asegurar que la era eléctrica no se detenga por falta de suministro.


