El gigante minero reinicia operaciones en Brasil tras un histórico acuerdo ambiental
La minería internacional ha fijado su mirada en el estado de Minas Gerais, donde Jaguar Mining ha logrado un hito decisivo para el futuro de su complejo MTL. Tras el incidente en el depósito de relaves Satinoco a finales de 2024, la compañía canadiense no solo ha completado una remediación técnica exhaustiva, sino que ha negociado con éxito una reducción masiva de su sanción ambiental, pasando de 320 millones a aproximadamente 60 millones de reales. Este movimiento estratégico ha despejado el camino legal y financiero, permitiendo que la Agencia Nacional de Minería (ANM) autorice oficialmente el reinicio de las operaciones a inicios de 2026.
El regreso de la mina Turmalina y su planta de procesamiento marca un punto de inflexión para la producción de oro en la región del «Cuadrilátero Ferrífero». Con una capacidad instalada de 2,000 toneladas por día y la integración de nuevos depósitos satélites como Faina y Pontal, el complejo MTL se posiciona nuevamente como el motor de crecimiento de Jaguar. Esta reactivación es tendencia en los mercados globales, ya que la empresa busca recuperar su ritmo de producción en un contexto donde el precio del oro se mantiene en niveles históricamente altos, atrayendo nuevamente el apetito de los inversores en la Bolsa de Toronto.
Más allá de las cifras, el impacto de esta noticia radica en el renovado compromiso de la empresa con la seguridad y la excelencia operativa. La implementación de nuevas chimeneas de ventilación, rutas de emergencia subterráneas y un monitoreo técnico riguroso redefine los estándares de sostenibilidad para la mediana minería en Sudamérica. Jaguar Mining no solo vuelve a producir onzas; vuelve con una estructura fortalecida y un equipo de liderazgo renovado, lista para transformar este desafío en la base de una nueva era de rentabilidad y responsabilidad corporativa que resonará en toda la industria durante 2026.

