Argentina y Chile reactivan su tratado histórico para movilizar US$ 21.000 millones en la frontera
Argentina y Chile han decidido abrir una nueva era de integración al relanzar el Tratado de Complementación e Integración Minera, una jugada maestra que busca transformar la cordillera de los Andes en el epicentro global del metal rojo. Este acuerdo estratégico no es solo diplomático; tiene como objetivo directo facilitar la explotación de siete megaproyectos binacionales de cobre que, de concretarse, inyectarían una inversión conjunta de US$ 21.000 millones. En un 2026 marcado por el déficit estructural de cobre, esta alianza permite que yacimientos transfronterizos compartan infraestructura, servicios y energía, optimizando costos de una manera que antes era burocráticamente imposible.
Lo que hoy es tendencia en los mercados de transición energética es la creación de un polo cuprífero de clase mundial liderado por el Distrito Vicuña. Proyectos masivos como Josemaría y Filo del Sol (operados por el JV entre BHP y Lundin Mining) junto a gigantes como El Pachón de Glencore, están ahora en el carril rápido gracias a la armonización de normativas entre Santiago y Buenos Aires. Esta sinergia es impactante porque une la vasta experiencia operativa y tecnológica de Chile, líder mundial indiscutible, con el potencial geológico virgen y los nuevos incentivos fiscales del régimen RIGI en Argentina, creando un imán irresistible para el capital global.
El impacto de esta unión redefine la geopolítica de los minerales críticos, posicionando al bloque andino como el muro de contención ante la escasez de suministro que amenaza a las potencias tecnológicas. La integración no se limita a las minas; incluye el intercambio de gas argentino por energía solar chilena y el desarrollo de una cadena de proveedores pyme binacionales que generará miles de empleos de alta calificación. Al unificar sus fuerzas, Argentina y Chile dejan de competir por migajas para liderar juntos la oferta de cobre ético y sostenible, garantizando que el futuro de la electrificación global se escriba obligatoriamente en español y desde las cumbres de los Andes.


