El Gobierno provincial endurece el control para garantizar que la minería sea para los santacruceños
En una ofensiva directa por proteger el mercado laboral local, el Ministerio de Trabajo de Santa Cruz ha intensificado las inspecciones en los yacimientos mineros para asegurar el cumplimiento estricto de la Ley de 70/30. Esta normativa exige que las operadoras y contratistas mantengan un mínimo del 70% de mano de obra con residencia real en la provincia. La medida, que ya es tendencia en el sector, busca poner fin a las irregularidades en la contratación y garantizar que el auge de los metales preciosos se traduzca en salarios que se queden en casa, fortaleciendo el consumo interno y la identidad productiva regional en este inicio de 2026.
El impacto de este despliegue de fiscalización ha sacudido a las juntas directivas de las grandes mineras, ya que el gobierno provincial no solo busca cubrir puestos operativos, sino que presiona para que los cargos jerárquicos y técnicos también sean ocupados por profesionales santacruceños. Mediante el cruce de datos y auditorías en tiempo real, las autoridades están detectando inconsistencias en los registros de domicilio, aplicando sanciones ejemplares a quienes vulneren el derecho al empleo local. Esta política de «mano dura» se complementa con ambiciosos programas de capacitación técnica, diseñados para que la población local esté a la altura de las exigencias tecnológicas de la minería moderna de oro y plata.
Esta noticia es tendencia absoluta porque redefine las reglas de juego para los inversores: en Santa Cruz, la licencia social ahora tiene un precio innegociable de arraigo laboral. La provincia se posiciona como un modelo de soberanía laboral en Argentina, demostrando que el crecimiento extractivo solo es sostenible si genera una clase media robusta en las comunidades aledañas a los yacimientos. Con el respaldo de los sindicatos y la opinión pública, el gobernador reafirma que la minería es el motor del futuro, pero solo si el combustible de ese motor es el talento y el esfuerzo de los propios habitantes de la provincia.


