El gigante estatal sella un acuerdo histórico para desbloquear el potencial del litio en el Salar de Maricunga
Codelco ha dado un paso de gigante en la carrera por el «oro blanco» este febrero de 2026 al concretar un acuerdo estratégico definitivo para el desarrollo del proyecto de litio en el Salar de Maricunga. La noticia es tendencia absoluta porque esta alianza consolida el rol del Estado chileno como protagonista en la cadena de valor de las baterías, tras meses de negociaciones complejas. Con este movimiento, la minera más grande del mundo no solo diversifica su portafolio más allá del cobre, sino que asegura una posición dominante en el segundo depósito de litio más rico de Chile, marcando el inicio formal de una nueva era de ingresos fiscales y soberanía energética.
Lo que resulta impactante para los inversores es el modelo de asociación público-privada que redefine las reglas del juego en la región. La información es tendencia debido a que el acuerdo garantiza la implementación de tecnologías de extracción directa de litio (EDL), un método mucho más sostenible y rápido que las pozas de evaporación tradicionales. Esta apuesta por la innovación permite a Codelco reducir drásticamente el impacto hídrico en el desierto de Atacama, cumpliendo con los estándares ambientales más exigentes de la Unión Europea y asegurando contratos de suministro a largo plazo con las principales automotrices globales que buscan un litio «verde» y trazable.
El impacto de este hito redefine el tablero geopolítico de los minerales críticos para la segunda mitad de la década, posicionando a Chile como el líder indiscutible en la oferta de metales para la transición energética. Para este 2026, la puesta en marcha de Maricunga simboliza el éxito de la Estrategia Nacional del Litio, enviando un mensaje de estabilidad y confianza a los mercados internacionales. Con esta operación, Codelco no solo busca rentabilidad económica, sino consolidar un clúster tecnológico que transforme el norte chileno en el epicentro de la movilidad eléctrica mundial, garantizando que la riqueza del salar se convierta en desarrollo social y progreso tecnológico.


