Fiscalía desarticula gigantesca red de minería ilegal en el río Nanay con operativos de alta precisión
La lucha contra el crimen ecológico en la Amazonía peruana ha alcanzado un punto de inflexión este febrero de 2026. La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Loreto ha liderado una ofensiva sin precedentes en la cuenca del río Nanay, logrando la destrucción de múltiples dragas y campamentos mineros ilegales. La noticia es tendencia absoluta porque este río es la principal fuente de agua potable para la ciudad de Iquitos, y su contaminación por mercurio representaba una amenaza de salud pública a gran escala. El operativo, ejecutado con apoyo de la Marina de Guerra, marca un «hasta aquí» a las mafias que han intentado convertir el pulmón del mundo en una zona de extracción clandestina.
Lo que resulta impactante para la opinión pública es la sofisticación tecnológica de los delincuentes, quienes utilizaban motores de alta potencia y sistemas de comunicación satelital para evadir la justicia. La información es tendencia debido a que la Fiscalía no solo se limitó a la destrucción de maquinaria, sino que ha iniciado una investigación para rastrear la ruta del dinero y los suministros de combustible que alimentan estas operaciones en zonas de difícil acceso. Este golpe estratégico demuestra que el Estado peruano está utilizando inteligencia avanzada para interceptar la logística de la minería ilegal antes de que el daño al ecosistema sea irreversible, protegiendo la biodiversidad única de Loreto.
El impacto de estas acciones redefine la política de seguridad ambiental en el Perú para la segunda mitad de la década, priorizando la tolerancia cero contra la destrucción de los ríos amazónicos. Para este 2026, el éxito en el río Nanay se convierte en el modelo a seguir en otras regiones críticas como Madre de Dios y Puno. El mensaje enviado a los mercados de oro clandestino es contundente: la vigilancia será permanente y el costo de operar fuera de la ley será la confiscación total. Con este despliegue, el Perú reafirma su compromiso con la sostenibilidad y la defensa de sus recursos naturales, asegurando que el agua y la vida de miles de ciudadanos no sean sacrificadas por el lucro ilegal.


