La producción de oro en Guyana y Surinam se dispara tras una inyección de inversión estratégica
El sector minero en el Escudo Guayanés ha entrado en una fase de expansión sin precedentes este enero de 2026. La noticia es tendencia absoluta debido al incremento masivo en la producción de oro en Guyana y Surinam, impulsado por la puesta en marcha de nuevas fases operativas en yacimientos de clase mundial. Con el respaldo de capitales canadienses y estadounidenses, estas naciones están logrando optimizar sus procesos de extracción, posicionándose como los nuevos gigantes del metal precioso en Sudamérica. Este auge no solo responde a la rica geología de la región, sino a un entorno normativo que ha priorizado la seguridad jurídica para atraer a los principales «jugadores» de la industria global.
Lo que resulta impactante para los mercados es la velocidad de escalamiento de las operaciones de mediana y gran minería. La información es tendencia porque las proyecciones para 2026 sugieren que la producción conjunta de ambos países podría rivalizar con los líderes tradicionales de la región, gracias a la implementación de tecnologías de lixiviación de última generación que maximizan la recuperación de mineral. Este «rally» productivo coincide con un precio del oro que se mantiene en máximos históricos, transformando a Georgetown y Paramaribo en centros neurálgicos de inversión donde las exportaciones mineras ya representan el motor principal del crecimiento del PIB real.
El impacto de este fenómeno redefine el mapa extractivo del continente para la segunda mitad de la década. Mientras otros países enfrentan trabas burocráticas, Guyana y Surinam están demostrando que la minería formal y tecnificada es la vía más rápida para la estabilidad económica. Para 2026, el éxito de estos proyectos envía un mensaje contundente al mercado global: el Escudo Guayanés es la nueva frontera dorada. Este crecimiento no solo atrae divisas, sino que está financiando planes de infraestructura nacional, consolidando una era de prosperidad que promete convertir a esta zona en el hub minero más dinámico y rentable de la costa atlántica sudamericana.

