El Gobierno de Colombia activa protocolos de emergencia ante el riesgo inminente de apagón en 2026
El Ministerio de Minas y Energía de Colombia ha emitido una alerta crítica sobre la estabilidad del Sistema Interconectado Nacional, advirtiendo que el país enfrenta un riesgo real de desabastecimiento energético en este inicio de 2026. La noticia es tendencia absoluta debido a que los niveles de los embalses han caído a mínimos históricos, producto de un fenómeno climático extremo que ha superado todas las previsiones técnicas. Esta situación ha obligado al Gobierno a declarar un estado de «vigilancia reforzada», instando a las generadoras y a la industria pesada a implementar planes de contingencia inmediatos para evitar racionamientos eléctricos que podrían paralizar los principales centros urbanos y polos industriales del país.
Lo que resulta impactante para la opinión pública y los mercados es la vulnerabilidad de la matriz energética colombiana, que sigue dependiendo en exceso de la hidrología a pesar de los esfuerzos por diversificarse. La alerta ministerial señala que, si el consumo no se reduce de manera voluntaria en un 10% durante las próximas semanas, el sistema podría entrar en una fase de cortes programados. Esta crisis de 2026 pone en evidencia el retraso en la entrada de proyectos clave de energías renovables no convencionales, como los parques eólicos en La Guajira, que estaban destinados a servir de respaldo precisamente en escenarios de sequía como el actual.
El impacto de esta alerta redefine las prioridades legislativas y económicas del año, presionando por una aceleración sin precedentes en la infraestructura de transmisión y almacenamiento de energía. Mientras las empresas mineras y petroleras ajustan sus operaciones para reducir la carga sobre la red nacional, el Gobierno evalúa la reactivación total de las plantas térmicas, lo que implicaría un aumento en los costos de las tarifas eléctricas y un desafío para las metas de descarbonización. En este contexto, Colombia se encuentra en una carrera contra el tiempo: la resiliencia del sistema eléctrico nacional es hoy el único muro de contención para evitar que la crisis energética se transforme en una recesión económica profunda.


