La minera brasileña redefine su ambición para liderar el mercado global de metales críticos
Vale Base Metals, la unidad de metales básicos de la gigante Vale SA, ha sacudido el tablero minero al elevar su objetivo de producción de cobre a la contundente cifra de 1 millón de toneladas anuales. Este anuncio, realizado en enero de 2026, supera sus metas previas para 2035 y posiciona a la compañía para entrar en el exclusivo club de los «mega-productores», donde solo figuran titanes como BHP y Codelco. Bajo el liderazgo de Shaun Usmar, la empresa apuesta por un crecimiento orgánico agresivo, «desbloqueando» activos estratégicos en Brasil y Canadá que han permanecido en desarrollo durante décadas, pero que ahora se vuelven vitales ante la urgencia de la transición energética.
La estrategia de Vale es tendencia por su enfoque en la eficiencia operativa y la descentralización, evitando adquisiciones costosas para centrarse en sus propios yacimientos de clase mundial. En Brasil, el complejo Salobo ya registra récords de producción tras concluir su expansión, mientras que en Canadá, la compañía ha sellado una alianza histórica con Glencore para explotar depósitos conjuntos en la Cuenca de Sudbury con una inversión de US$ 2.000 millones. Este giro hacia el cobre no es casual: con el precio del metal alcanzando máximos históricos debido a la demanda de inteligencia artificial y vehículos eléctricos, Vale busca que su unidad de metales base se convierta en un motor de ingresos tan potente como su legendaria división de hierro.
El impacto de esta expansión es masivo para la geopolítica de los materiales críticos. Al duplicar su capacidad actual —que ya ronda las 350.000 toneladas—, Vale se convierte en un actor sistémico para asegurar el suministro responsable de cobre en Occidente. Con el respaldo de inversiones de Arabia Saudita y una estructura operativa más ágil, la minera no solo promete inundar el mercado con metal rojo, sino hacerlo bajo estándares de sostenibilidad de vanguardia. En un 2026 marcado por la escasez de oferta, la audacia de Vale garantiza que Sudamérica y Norteamérica se mantengan como el eje central de la revolución industrial verde, transformando décadas de exploración en una realidad productiva imparable.


