Estrategico «swap» en Vaca Muerta para blindar el proyecto Argentina LNG este 2026
En un movimiento sísmico para el sector energético, YPF ha tomado el control operativo de tres bloques estratégicos en Vaca Muerta —Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas— tras sellar un inédito intercambio de activos con Pluspetrol. Este acuerdo, consolidado en enero de 2026, permite a la petrolera de bandera argentina centralizar áreas críticas de gas húmedo, asegurando no solo la producción de gas natural, sino también de líquidos de alto valor como propano y butano. La operación es el cimiento necesario para garantizar el suministro masivo del megaproyecto de exportación Argentina LNG, que busca situar al país entre los diez principales exportadores de gas licuado del mundo.
Lo que hoy es tendencia en los mercados internacionales es la reconfiguración agresiva del portafolio de YPF bajo el mando de Horacio Marín. Al desprenderse de áreas maduras convencionales y concentrar su hegemonía en el shale, la compañía proyecta alcanzar una producción propia de 250.000 barriles diarios de crudo este mismo año. Este salto operativo es respaldado por una inversión histórica en infraestructura y la incorporación de 18 equipos de perforación propios, lo que otorga a YPF un control total sobre los costos y la velocidad de desarrollo. Con el apoyo del régimen RIGI, este nuevo hub operativo maximiza las sinergias logísticas y despeja el camino para la llegada de gigantes como Eni y ADNOC.
El impacto de este «swap» redefine el equilibrio de poder en la Cuenca Neuquina: mientras YPF se consolida como el brazo ejecutor del GNL, Pluspetrol amplía su exposición en bloques de escala productiva masiva como La Escalonada y Rincón de la Ceniza. Esta especialización operativa acelera la maduración de Vaca Muerta, que ya genera el 70% del petróleo nacional y proyecta un récord de 28.000 etapas de fractura para este 2026. Argentina deja de ser una promesa energética para convertirse en una realidad industrial imparable, donde el control total de los bloques clave asegura la soberanía energética y un flujo constante de divisas por décadas.


