Histórico traspaso: La provincia asume el control total de YMAD para liderar la minería argentina
En un movimiento político y económico que redefine el federalismo argentino, el Gobierno Nacional ha formalizado su salida definitiva de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD). Mediante el Decreto 2/2026, la gestión de Javier Milei transfirió el control pleno y la administración estratégica a la provincia de Catamarca. Con este hito, la región recupera la soberanía sobre sus recursos naturales, convirtiéndose en el socio mayoritario con el 60% de participación, mientras que la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) conserva el 40% restante, eliminando décadas de intervención estatal directa desde Buenos Aires.
Este giro es tendencia absoluta en el sector minero, ya que otorga a Catamarca una agilidad operativa y jurídica sin precedentes bajo el derecho privado. La nueva estructura permite que la provincia designe al presidente del directorio, facilitando la toma de decisiones sobre activos críticos como el yacimiento Farallón Negro. Al desvincularse la Nación para reducir el gasto público y el riesgo fiscal, se despeja el camino para atraer inversiones privadas directas y créditos bancarios que financiarán una nueva era de exploración intensiva en busca de oro, plata y otros minerales estratégicos.
La noticia ha impactado con fuerza en el mercado sudamericano, posicionando a Catamarca como un actor autónomo y poderoso en la transición energética. Con un plazo de 180 días para adecuar los estatutos, la provincia se prepara para transformar esta autonomía en una explosión de regalías, empleo y desarrollo de infraestructura. Este «divorcio» estatal marca el inicio de un modelo de gestión local que promete convertir a la Puna argentina en el epicentro de la inversión minera de élite para este 2026, demostrando que el futuro de los recursos se decide en el territorio.


