Argentina activa incentivos masivos para blindar las grandes inversiones mineras
El Gobierno de Argentina ha generado una noticia de alto impacto al aprobar formalmente el ingreso de los primeros megaproyectos mineros al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), una medida que marca una tendencia de «seguridad jurídica extrema» para el capital extranjero. Este marco legal ofrece beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios sin precedentes por un periodo de 30 años, buscando desbloquear proyectos de cobre y litio que suman miles de millones de dólares en inversión. Con esta aprobación, el país no solo intenta revertir años de incertidumbre económica, sino que se posiciona como el destino más competitivo de Sudamérica para el desarrollo de activos estratégicos esenciales para la transición energética global.
El motor de este cambio estructural es la necesidad de transformar el potencial geológico de los Andes argentinos en una realidad exportadora masiva. La tendencia actual muestra que el RIGI actúa como un imán para las corporaciones globales que requieren previsibilidad a largo plazo para ejecutar obras de infraestructura compleja. Este avance es impactante porque permite que proyectos que estaban en «espera» debido a la volatilidad del peso y las restricciones de capital, ahora tengan una vía libre para la construcción y operación. Para los mercados internacionales, Argentina envía una señal de apertura económica agresiva, compitiendo directamente con sus vecinos por el liderazgo en el suministro de minerales críticos para la industria de vehículos eléctricos.
Sin embargo, el desafío a futuro reside en asegurar que estos incentivos se traduzcan en un desarrollo equilibrado que fortalezca la cadena de proveedores locales y el empleo en las provincias mineras. La tendencia indica que la «licencia social» será más exigente que nunca, demandando que las empresas beneficiadas por el RIGI implementen estándares de sostenibilidad y responsabilidad social de clase mundial. Al consolidar este régimen, Argentina no solo garantiza la llegada de divisas frescas, sino que redefine su identidad como potencia minera, demostrando que la combinación de recursos de alta ley y un marco fiscal robusto es la fórmula ganadora para liderar la minería del siglo XXI en la región.


